Anchoas
Como todos los pescados azules, la anchoa es un alimento que posee importantes propiedades nutritivas y saludables. Destaca, sobre todo, por su aporte en ácidos grasos insaturados oleico, linoleico y omega 3. Estos dos últimos son ácidos grasos esenciales, porque el organismo no los fabrica y debe obtenerlos a través de la dieta. Tiene propiedades antiarterioscleróticas, anti trombóticas, y anti inflamatorias, por eso está especialmente recomendada para aquellas personas que sufren el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Tampoco debe faltar en la dieta de niños y jóvenes, deportistas, personas mayores y mujeres embarazadas. Las únicas personas que deben reducir su consumo son aquellas que padezcan exceso de ácido úrico.
Además, la anchoa aporta vitaminas liposolubles, A, D, E y K y minerales –sodio, potasio, magnesio, fósforo, hierro y calcio. No contiene azúcares, pero sí muchas proteínas, aproximadamente un 20% de su peso, de alto valor biológico.
Pueden consumirse frescas, pero la mayor parte de las anchoas capturadas se consumen en conserva, debido principalmente a que se trata de un pescado muy delicado que se deteriora con facilidad. La anchoa-, es una exquisitez y más cuando está conservada en aceite de oliva virgen extra, cuya elaboración sigue siendo un trabajo artesanal, meticuloso y siempre a mano. Las anchoas de alta calidad deben tener una textura flexible y firme., nunca deben estar acartonadas o tiesas y un color rojizo.
Las anchoas en aceite no se someten a un tratamiento térmico suficiente para garantizar su estabilidad a temperatura ambiente, por lo que deben conservarse siempre en refrigeración (5ºC) Este tipo de productos se denominan semiconservas.